Liderando el Cambio en las Empresas


La Transformación no es solo Digital.

Tarde o temprano toda empresa tiene que enfrentarse a un proceso de transformación. Aunque este muy de moda, este no es solo digital. Sea cual fuere su naturaleza, tamaño y estructura el devenir del tiempo genera un escenario en el que bien el mercado, bien las condiciones internas exigen una adaptación que permita a la empresa alcanzar los objetivos propuestos.

Se pondrán de manifiesto carencias, problemas o necesidades que la organización de acuerdo con su situación actual será incapaz de resolver de un modo eficaz, limitándose a intentar salvar lo mejor posible el conflicto surgido y esperar tiempos mejores.

Ante esta realidad existen dos maneras de actuar: poner parches o luchar por dirigir las circunstancias. Ser consciente de ello y afrontar este proceso de forma rigurosa son las claves que todo líder debe tener presente para que su proyecto perdure en el tiempo.

La estabilidad mal entendida puede ser convertirse en el cáncer que acabe con la vida de una empresa. Siempre existen señales que actúan como indicadores de la necesidad de un cambio, identificarlas e interpretarlas es fundamental.

El comienzo del proceso debe pasar necesariamente por un punto extremo, bien real bien creado artificialmente, que justifique declarar el fin de una etapa y promulgar la urgencia de dirigir el destino de la organización hacia una nueva visión.

El cambio debe ser dirigido no gestionado.

En management hay pocas recetas, esta es una de ellas. Las implicaciones que se derivan de esta afirmación están presentes en todas las etapas del proceso de cambio. La primera que surge se refiere a quien corresponde asumir la responsabilidad de liderar el cambio. La complejidad de las organizaciones empresariales actuales impide que sea solo el CEO o el GM de turno quien ostente tamaña carga. Su figura es esencial, pero hay que tener en cuenta que dada la magnitud del reto es imprescindible contar el apoyo incondicional y entusiasta de un numero importante de personajes relevantes dentro de la organización. No es posible concebir lideres sin equipos y viceversa, son dos instituciones cuya existencia se basa en una exigente reciprocidad.

Toda transformación va dirigida a un fin, el feo gusano se convierte en una bella mariposa pasando por una etapa intermedia. Tener claro cual es el fin al que nos dirigimos es critico.

Según el profesor de la Harvard Business School, John Kotter, se pueden agrupar los procesos de cambio en torno a dos grandes tipos, evolutivos y rupturistas o drásticos.

El cambio implica comenzar una secuencia de acciones que solamente por el hecho de sacarnos del status establecido generan sensaciones tales como incertidumbre, desconfianza o miedo que a falta de una visión clara pueden llegar a incrementarse de tal modo que haga inútil todo esfuerzo. La «visión» no ha de concebirse como un canto a la utopía sino todo lo contrario, aquella visión cuya viabilidad estratégica no sea posible es garantía de un fracaso seguro.

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