Agilizar la toma de decisiones


Tomar buenas decisiones es una parte crítica del trabajo de cada ejecutivo y es vital para el bienestar de cada empresa

En un nuevo estudio de McKinsey se resalta que solo el 20 por ciento de los directivos encuestados dice que sus organizaciones sobresalen en la toma de decisiones. Además, la mayoría dice que gran parte del tiempo que dedican a la toma de decisiones se utiliza de manera ineficaz.

El estudio preguntó a los directivos sobre tres tipos de decisiones, que van desde aquellas que son poco frecuentes pero significativas en alcance hasta decisiones más pequeñas y rutinarias que se pueden delegar.

La mayoría de las organizaciones enfocan sus procesos de decisión confrontando entre la velocidad (¿qué tan rápido se tomó y ejecutó la decisión?) y la calidad (¿qué tan buena fue la decisión?). Según los resultados, las decisiones más rápidas tienden a ser de mayor calidad, lo que sugiere que la velocidad no socava el mérito de una decisión determinada. Más bien, las buenas prácticas de toma de decisiones tienden a producir decisiones que son a la vez de alta calidad y rápidas.

Las pocas empresas que sobresalen toman buenas decisiones rápidamente, las ejecutan rápidamente y ven mayores tasas rendimientos generales de sus decisiones.

Tipos de decisiones.

No todas las decisiones son iguales; los diferentes tipos de decisiones requieren diferentes enfoques. Se analizan tres tipos de decisiones en particular: grandes apuestas, transversales y decisiones delegadas.

Las grandes apuestas son decisiones poco frecuentes y de alto riesgo, a menudo con el potencial de dar forma al futuro de la empresa, por ejemplo, adquisiciones y asignación anual de recursos. Las decisiones transversales, como las grandes apuestas, son de amplio alcance, pero son más frecuentes y familiares. Consisten en una serie de decisiones más pequeñas e interconectadas tomadas por diferentes grupos en la empresa como parte de un proceso de decisión colaborativo de extremo a extremo, como con una decisión de precios. Finalmente, las decisiones delegadas son decisiones frecuentes que tienen un alcance mucho más limitado. Estas decisiones son manejadas de manera efectiva por un solo individuo o equipo de trabajo responsable de la decisión, y generalmente requieren aportes limitados de otros.

Tres consejos para que acertar con la decisión.

  1. Que la decisión la tome el nivel correcto. No tienen que ser los jefes los más adecuados para decidir. Acostumbrarse a delegar y dejar que los que más saben del asunto en particular sean los que tomen la decisión
  2. Concentrarse en lo que más valor aporta. Puede parece obvio pero la realidad muestra que perdemos mucho tiempo en discutir y tomar decisiones sobre asuntos que no son decisivos. Centre esfuerzos y recursos en lo que realmente merezca la pena. La Ley de Pareto también funciona en este caso. El 80% del valor es aportado por el 20% de las decisiones.
  3. Obtener el compromiso de las partes interesadas relevantes. Las organizaciones sobresalientes también se comprometen a ejecutar las decisiones una vez que se toman, especialmente entre las personas que en última instancia son responsables de una decisión determinada.

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