Actúa como un Líder antes de serlo.


Si quieres convertirte en un líder, no esperes a que te den el título de lujo o el despacho de la esquina. Puedes empezar a actuar, pensar y comunicarte como un líder mucho antes de ese ascenso. Incluso si todavía está varios niveles por debajo y otra persona es la que manda, hay muchas formas de demostrar su potencial y de abrirse camino hacia el papel que desea.
Hay que aprovechar las oportunidades que la vida profesional presenta, independientemente del cargo o función.

Aquí tienes varias formas de empezar a sentar las bases para dar el salto:

Desempeña tus responsabilidades a la perfección.

Por muy grandes que sean tus ambiciones, no dejes que te distraigan de sobresalir en tu función actual. Céntrate en el presente tanto o más que en el futuro. Es preciso ocuparse de los asuntos de hoy para que nadie -compañeros, subordinados directos o quienes están por encima de ti- cuestionen tu rendimiento. Ese es el primer paso para salir adelante.

Ayuda a tu jefe a tener éxito.

También tienes que ejecutar las prioridades de tu jefe.  Demuéstrale que estás dispuesto a recoger el testigo en los proyectos importantes. Inclínate más por el sí que por el no siempre que tu jefe te pida ayuda en algo nuevo. Averigua qué es lo que quita el sueño a tu jefe y propón soluciones a esos problemas.

Aprovecha las oportunidades de liderazgo, por pequeñas que sean.

Asegúrate de que tu actitud de «déjame asumirlo» va más allá de tu relación con tu jefe. Levanta la mano para las nuevas iniciativas, especialmente las que puedan ser visibles para quienes no pertenecen a tu unidad. «Esto dará a los demás una idea de cómo serás en un puesto más importante. Puede ser algo tan sencillo como facilitar una reunión, ofrecerse a ayudar en eventos de contratación o intervenir para negociar un conflicto entre compañeros.

Busca el espacio en blanco

Otra forma de demostrar tu potencial es aceptar proyectos en el «espacio blanco.» Se trata de problemas que otros no están dispuestos a abordar o que ni siquiera saben que existen. Todas las organizaciones tienen necesidades a las que nadie presta atención o que la gente ignora activamente. Por ejemplo, podrías identificar una necesidad de los clientes que no está siendo satisfecha por la actual línea de productos de tu empresa, y proponer una nueva. O podrías hacer un rápido análisis de cuánto ahorraría a la empresa un cambio concreto. Cuando te encargas de una tarea que nadie más está dispuesto a hacer, te destacas.

No seas imbécil.

Hay una delgada línea entre ser ambicioso y actuar como un «trepa».  No intentes ejercer la autoridad cuando no la tienes. Practica lo que el llamado «liderazgo de servicio»: céntrate en lo que tu equipo quiere conseguir en lugar de ponerte a ti mismo en primer lugar. Actúa mostrando una modestia adecuada en a tu papel, con seguridad en ti mismo pero sin arrogancia ni pretensiones insultantes.

Sé prudente al compartir tus ambiciones.

Es adecuado plantear tus ambiciones a tu jefe si tenéis una relación sólida y de confianza, pero enmarcándolas de forma que se centren en lo que es mejor para la empresa. Es sugerible que expongas tus logros del último año y luego preguntes algo por el largo plazo. Estas conversaciones no deben ser sólo sobre ti. En su lugar, entabla una conversación bidireccional con tu jefe. Si tienes el tipo de jefe que puede sentirse amenazado por tus aspiraciones, es mejor mantener tus ambiciones en silencio y demostrar tu potencial.

Busca modelos de conducta.

Busca a personas que desempeñen las funciones que deseas y estudia lo que hacen: cómo actúan, se comunican y se visten. Escoge a alguien del siguiente nivel, alguien similar a ti, y encuentra la manera de trabajar con ellos. Ofrécete como voluntario para un comité que esté liderando u ofrécete a ayudar en uno de sus proyectos favoritos. Identifica comportamientos que puedas emular sin dejar de ser fiel a ti mismo. También puede ser útil estudiar a las personas que están atascadas en sus carreras como ejemplos de lo que no hay que hacer.

Construir relaciones.

Hay un viejo adagio que dice: «No es a quien conoces, sino quien te conoce». Cuando te evalúan para un ascenso, es poco probable que tu jefe se siente en una habitación solo y contemple tu potencial. Confiará en otros para evaluar tu capacidad, lo que significa que necesitas partidarios en toda la organización, gente que conozca el trabajo que haces. Si te encuentras caminando por el pasillo con la persona de mayor rango de tu empresa, prepárate para responder a la pregunta: «¿Y qué estás haciendo?». No te tomes a la ligera ninguna interacción que pueda parecer informal. Trata cada situación como una oportunidad para demostrar el valor que aportas a la organización y tu conocimiento del negocio.

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