Enemigos del Equipo. El Pensamiento Grupal.


Uno de los enemigos del Equipo es el Pensamiento Grupal. Todo equipo corre el riesgo de sufrir un patrón de actuación denominado pensamiento grupal. Se define el pensamiento grupal como una forma de actuar que las personas adoptan cuando forman parte de un grupo cohesionado y homogéneo, cuyos miembros buscan unanimidad de pensamiento hasta el punto de no considerar ideas alternativas.

Se trata de una convergencia de pensamiento en torno a una norma que todos estiman correcta. Lamentablemente, esta convergencia suele verse más influenciada por presiones psicológicas y sociales que por la objetividad. Se cohíbe el pensamiento crítico y el debate; es decir, la intención de unidad y acuerdo se ponen por delante de la objetividad.

Esta convergencia de pensamiento se debe generalmente a que los individuos, por falta de seguridad en sí mismos o por miedo al conflicto con el resto son reticentes a manifestar opiniones muy diferentes a los de los demás.

Para que un equipo funcione de forma eficaz es importante que exista un consenso de criterios respecto a los objetivos, la toma de decisiones y las normas de comportamiento. Sin que exista un acuerdo en estos temas, es difícil funcionar de forma eficaz. Sin embargo, la convergencia que acaba convirtiéndose en pensamiento grupal es peligrosa. La diversidad de puntos de vista da paso a la homogeneidad, que genera una impresión de certeza, por lo que aquellos que «piensan de otra manera» son educados en otras ideas o descartados.

Síntomas del Pensamiento Grupal.

Algunos síntomas del enemigo del equipo, el pensamiento grupal son:

  • Prevalece la impresión de invulnerabilidad.
  • Se protege o aísla a los líderes de cualquier prueba contradictoria.
  • Los miembros aceptan confirmar y rechazar datos que no encajan con sus puntos de vista.
  • No se tienen en cuenta alternativas.
  • Se ignoran o condenan los puntos de vista de cualquier individuo que difiera con la mayoría.

Soluciones frente al Pensamiento Grupal.

Una forma de luchar contra el pensamiento grupal es promover dentro del equipo un subequipo que se encargue de representar ideas y soluciones alternativas y presentarlas de forma objetiva. El equipo debería analizar e informar sobre todas sus suposiciones clave.

Otra medida para combatir el pensamiento grupal es atribuir el papel de abogado del diablo a una persona cualificada y respetada, cuya función será desafiar las suposiciones y conclusiones de la mayoría. Esta persona también presentará puntos de vista alterativos y obligará a otros miembros a enfrentarse a hechos e ideas que entren en conflicto con las suyas.

Una tercera vía es consultar las posiciones de los miembros del equipo de forma individualizada y contrastar las diferencias poniéndolas de manifiesto a todos los integrantes.

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